Perspectivas - Modificar el statu quo: los jóvenes como actores de paz

Fecha:17/08/2018

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  • La Resolución 2250 de las Naciones Unidas sobre Juventud, Paz y Seguridad, aprobada en diciembre de 2015, reconoce por primera vez la importancia de que los jóvenes participen activamente en la construcción de la paz. Su aplicación, sin embargo, llevará un largo tiempo. El análisis de la participación de los jóvenes en la política, la economía y la sociedad durante etapas de posconflicto revela bloqueos en la transición a la vida adulta. A los jóvenes no se los toma en serio como actores autónomos, y a veces incluso se los criminaliza.
  • En un marco de conflictos violentos, el mundo de los jóvenes es delicado. Mientras los niños aparecen principalmente como víctimas y un grupo  vulnerable, quienes tienen apenas unos años más suelen ser vistos como potenciales criminales, así se trate de guerras u otras formas de violencia armada.
  • Las experiencias de la actual generación posconflicto en Centroamérica y en el sur de África muestran qué desafíos debe enfrentar la juventud en su camino hacia la adultez. Pese a las mejores oportunidades existentes desde lo formal, sigue predominando la generación de la guerra en materia política, económica y social.
  • Los jóvenes que viven en zonas de conflicto tienen ideas muy precisas acerca de cómo contribuir a la construcción de la paz. Desde luego, sus prioridades dependen del contexto específico.
  • La Resolución 2250 de las Naciones Unidas representa un importante cambio de perspectiva de la política internacional, con un enfoque que apunta a que los jóvenes proporcionen un aporte positivo para la paz y la seguridad. Insta a los Estados Miembros a promover la intervención activa y autónoma de la juventud en la construcción de la paz.
  • Las demandas de la Resolución 2250 son un primer paso importante y decisivo para que el punto de vista de los jóvenes sea tenido en cuenta en el marco de conflictos violentos. Sin embargo, solo habrá alguna mejora para ellos cuando sean considerados como interlocutores de pleno derecho a la hora de resolver las cuestiones del futuro y cuando los respectivos gobiernos y actores sociales les permitan participar más allá de las estrategias dirigidas a respaldar el propio poder.