Experiencias del movimiento feminista y de diversidad sexual en Nicaragua

Fecha:04/09/2018

Cifras y testimonios recuperados por activistas de la Caravana de Solidaridad Internacional con Nicaragua y la Mesa Nacional LGBTQI+ de Nicaragua demuestran que la violencia de los últimos meses agrava la vulnerable situación de mujeres y activistas por la diversidad sexual.

El tema fue discutido en una mesa organizada por la Fundación Friedrich Ebert (FES) de Costa Rica, en la cual participaron activistas de género y diversidad sexual de Nicaragua y Costa Rica.

Desde el 19 de abril y hasta el 2 de agosto, la Mesa Nacional LGBTQI+ contabilizó reportes de 45 personas afectadas por 14 tipos distintos de violencia. Las víctimas sufren más de un tipo de violencia simultánea, según estas denuncias.

Entre las personas agredidas se encuentran 15 personas líderes de organizaciones de diversidad sexual y cinco activistas de alto perfil público (un 44% de las denuncias). Un 64% de las víctimas son gais y un 13% son mujeres transgénero. Hombres bisexuales (11%), lesbianas (7%), personas queer y mujeres bisexuales (2% cada una) también reportan agresiones.

Entre las formas de violencia utilizada en su contra, los activistas nicaragüenses describen que son comunes la persecución (44 reportes), amenazas de muerte (24 reportes), amenazas de lesiones (17), y vigilancia de sus casas (17).  

La mayoría de casos recopilados por la Mesa Nacional LGBTQI+ citan como origen la capital nicaragüense Managua (14 de las víctimas). Existen varios casos en León (18), Chichigalpa y Masaya (cuatro víctimas cada una) y Chinandega (tres víctimas).

Mientras tanto, la Caravana de Solidaridad Internacional ha hecho visitas estratégicas en América y Europa para exponer y denunciar la violencia represiva a la que continúan expuestos los habitantes de Nicaragua.

Con enfoque de género, voceras de la Caravana también han difundido información en Costa Rica sobre los riesgos múltiples que sufren mujeres involucradas con movimientos feministas, aún desde antes del estallido de las manifestaciones ciudadanas durante abril del 2018.

Según estos testimonios, hay mujeres involucradas en la línea de defensa de trincheras (muchas de ellas a cargo de utilizar armas de fabricación caseras como los morteros), en la organización de la seguridad de grupos perseguidos y en las tareas de comunicación (vocería ante medios de comunicación y gestión de comunicados de prensa). Estas mujeres correrían riesgos específicos de ser violentadas, verbal y físicamente, por su género.

Cinco casos memorables de violencia


victoria_obando

La Mesa Nacional LGBTQI+ vigila el desarrollo del caso de Victoria Obando (también conocida como “Pibecito Blue”), una mujer trans que fue detenida junto con otros seis dirigentes universitarios el 25 de agosto. Desde ese día, fuentes cercanas a la Mesa reportan que Obando fue trasladada por las autoridades nicaragüenses a la cárcel El Chipote. En ese lugar, Obando “no recibe atención médica y trae la barba crecida”, entre otras vejaciones en contra de su identidad de género.

 


La estudiante Yaritza Mairena (líder de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia) también fue detenida con Obando el 25 de agosto. Ella fue trasladada a El Chipote y se encuentra, ahora, dentro del Sistema Penitenciario de Nicaragua.

Otro caso de detención de un activista de la población LGBTIQ+ fue el de Bayardo Siles, quien fue detenido el 9 de agosto y fue sometido a interrogatorios en El Chipote durante diez días, en los cuales fue agredido verbal y psicológicamente por su orientación sexual.
Siles consiguió su liberación y huyó de Nicaragua.

Siles ha dicho a medios de comunicación: “Nunca me imaginé estar preso por defender derechos humanos”.

La tarde del martes 5 de setiembre, Iskra Malespín (Alianza Cívica) fue detenida junto con otros cinco estudiantes y liberada ese mismo día, en horas de la noche. Del grupo de seis, cuatro eran mujeres: Arianna Moraga, Grecia Ramírez y Judith Mairena. La detención arbitraria ocurrió pese a que Malespín y Mairena cuentan con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La Caravana de Solidaridad Internacional también recuerda a doña Anastacia Morales Centeno, una mujer de 96 años que medios de comunicación nicaragüenses entrevistaron mientras pedía la liberación de su nieto Bernardo Jarquín en El Chipote. Tras una balacera, Jarquín fue apresado en junio. Según el testimonio de Morales Centeno, ese día los dos salieron a que ella retirara el dinero de su pensión.

Marcha diversidad sexual Nicaragua 2016. Foto Jorge Mejía PeraltaMarcha diversidad sexual Nicaragua 2016. Foto Jorge Mejía Peralta