“Agricultura, Soberanía y Seguridad Alimentaria”

Fecha:05/11/2014
Lugar:Las Veraneras, Los Cóbanos, Sonsonate – El Salvador

En Las Veraneras, Los Cóbanos, Departamento de Sonsonate, El Salvador, tuvo lugar los días del 5 al 8 de noviembre el Segundo Encuentro Regional: Agricultura, Soberanía y Seguridad Alimentaria. Este evento tuvo como objetivo validar posiciones comunes frente a la temática y su vínculo con el desarrollo sostenible, identificar acciones comunes de trabajo en red a nivel local, nacional y regional a través de una red de referentes egresados(as) Agentes de Cambio.  Para ello, se contó con la participación de más de 25 jóvenes especialistas de los seis países, en la expectativa de arribar a una declaración conjunta en ASSA como resultado y fruto del encuentro.

La agricultura, soberanía y seguridad alimentaria constituyen categorías que se superponen para el análisis de la realidad pasada, actual y perspectivas hacia el futuro, por referirse a los medios de vida y de producción de la base fundamental de la sociedad, la familia y por ser atributos inherentes a la persona humana.

La Agricultura desde antaño ha sido reconocida como fuente de vida para las personas y la tierra, así como fuente de ingresos para los Estados, así para el año 2004 en la  Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF) se logró el reconocimiento oficial de la agricultura familiar América Latina, esta Agricultura Familiar (que incluye todas las actividades agrícolas basadas en la familia, según la FAO es “una forma de organizar la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, acuicultura y pastoreo, que es administrada y operada por una familia y, sobre todo, que depende preponderantemente del trabajo familiar, tanto de mujeres como hombres. La familia y la granja están vinculados, co-evolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, sociales y culturales.”

La Soberanía Alimentaria por su parte, concebida como el derecho de cada nación para mantener y desarrollar su propia capacidad, para producir los alimentos básicos de los pueblos, respetando la diversidad productiva y culturales,, a definir sus propias políticas sustentables de producción, respetando las propias culturas, prácticas diversas y milenarias de población campesina, pesquera, indígena, etc.; por tanto la soberanía alimentaria es  un derecho humano, inherente a la persona humana, y que por tanto existe junto a todos y a todas, pero que ha presentado poca evolución y progreso en cuanto al reconocimiento.  Esta soberanía alimentaria va de la mano con la Seguridad Alimentaria ya que ésta implica que todas las personas tenemos acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.

El estado de las cosas

Según la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, de acuerdo al informe “Centroamérica en Cifras Datos de Seguridad Alimentaria Nutricional y Agricultura Familiar”, el 14,2 % de la población de Centroamérica sufre desnutrición, casi 6 millones de personas.  En cuatro de los seis países de América Central el porcentaje de personas subnutridas supera el 10 %, y solo en Costa Rica dicho porcentaje es menor al 5 %. En cinco de los seis países de Centroamérica, más del 19 % de los menores de 5 años sufre desnutrición crónica moderada y grave, es decir, un retardo de altura para su edad, grosso modo, en  Centroamérica el 50 % de la población se encuentra en situación de pobreza, mientras que el 26,8 % de los centroamericanos viven en la indigencia (pobreza extrema), esto conlleva a que los seis países centroamericanos son altamente desiguales, ya que se encuentran entre los  40 países más desiguales del mundo en términos de distribución de ingresos.

Bajo el análisis de lo que entendemos por Agricultura, Soberanía y Seguridad alimentaria, a la luz de las cifras es necesario reconocer que el respeto y fomento y reconocimiento de la soberanía alimentaria es la mejor vía para erradicar el hambre y la malnutrición en el mundo, así como para garantizar la seguridad alimentaria duradera y sustentable para todos los pueblos, y que en la actualidad hay muchos obstáculos para superar las deudas pendientes para el pleno ejercicio de estos derechos pero que no habrá un impulso significativo mientras las y los jóvenes no participemos del debate y reivindicación de estos derechos que son la base para el ejercicio de otros derechos.